Los dos ciudades norteafricanas buscan alternativas económicas ante el fracaso de las aduanas comerciales con Marruecos

Desde que el pasado 15 de septiembre se reabrió oficialmente la aduana comercial de Ceuta, que Marruecos cerró unilateralmente el 8 de julio alegando la necesidad de atender la Operación Paso del Estrecho (OPE), ninguna mercancía la había cruzado en cuatro semanas. Hasta el pasado jueves, cuando un camión con 25 toneladas de arena pasó a la ciudad española desde Marruecos. Aunque Exteriores asegura que “las dos aduanas están operativas”, no consta que tras la reapertura haya entrado ninguna mercancía en Melilla desde el país vecino, ni a la inversa.

Ocho meses después de que, el 11 de febrero, se abrieran las aduanas terrestres de las dos ciudades españolas del norte de África ―la principal contrapartida que obtuvo España en abril de 2022 a cambio de alinearse con el plan marroquí de autonomía para el Sáhara― los pasos fronterizos de mercancías languidecen por falta de clientes. Los empresarios de Ceuta y Melilla coinciden en que las trabas y restricciones impuestas por Rabat son tantas y tan inciertas que su uso no resulta rentable.

La apuesta por el desarrollo económico de ambas ciudades ya no se fía al comercio con su entorno marroquí sino al entorno virtual, que no está condicionado por el territorio ni la situación geográfica. Siguiendo el modelo de Gibraltar, considerada una de las capitales mundiales de las apuestas por Internet, las plazas españolas al otro lado del Estrecho se han lanzado a la carrera por ser campeonas del juego online y acaparan ya el 61% de las licencias a nivel nacional.