La noche en la que hay mucha niebla en Ceuta, como ocurrió ese viernes, sus vecinos saben que al día siguiente hará mucho calor. También que la tupida cortina que genera este fenómeno meteorológico animará a los migrantes que esperan en Fnideq (antigua Castillejos), la localidad marroquí que limita con el sur de Ceuta, a intentar cruzar a nado hasta territorio español. Agosto es el mes por excelencia del taró, una niebla densa y persistente típica del Estrecho de Gibraltar. Y este año no es una excepción. En la noche del 15 de agosto, que comenzó con el AD Ceuta debutando en Segunda división, los agentes de la Guardia Civil y los efectivos marroquíes lidiaban con los intentos de unas 300 personas que braceaban para llegar a territorio español. Entre las 23.00 y las 00.30, tres jóvenes, dos de ellos que aseguraban ser menores, accedieron encaramándose por un espigón a muy pocos metros de la frontera de El Tarajal, en la bahía sur de la ciudad.
Los ceutíes que apuraban la noche del festivo pescando, tomando un té o charlando en la playa, presenciaban la escena con cierta familiaridad. “Aquí, aquí”, gritaron al primero de ellos, que llegó a las 23.00, en cuanto escucharon los primeros chapoteos. Cuando el joven sacaba fuerzas para encaramarse a las grandes piedras, antes de poder ponerse de pie, atrapó al vuelo una toalla que le lanzaron para que se secara.






