La metrópolis del Estado de Illinois, donde se forjó Barack Obama, se revuelve contra el envío de tropas de la Guardia Nacional ordenado por la Casa Blanca
El sombrío centro de procesamiento de detenidos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) a la entrada de Broadview, un pequeño pueblo de mayoría afroamericana a casi 25 kilómetros al suroeste de Chicago, tiene sus accesos bloqueados por bloques de cemento y vallas de metal. Decenas de vehículos de policía lo rodean. Este inmenso bloque de ladrillo oscuro, donde los retenidos denuncian condiciones deplorables y donde el jueves quedaron desplegados soldados de la Guardia Nacional, es el foco de las protestas de la metrópolis contra la política de deportaciones masivas de
ttps://elpais.com/noticias/estados-unidos/" data-link-track-dtm="">Donald Trump. Unas protestas que lo han convertido en el símbolo de la resistencia de las ciudades demócratas contra los intentos del presidente de controlarlas con tropas.
Olegario Gómez, sostiene su esposa, es uno de los inmigrantes irregulares que se encuentran dentro, detenido el jueves cuando salía de su casa durante una de las redadas masivas que el ICE lleva a cabo en Chicago y sus alrededores en la llamada Operación Midway Blitz desde que el presidente estadounidense dio luz verde hace un mes al despliegue de agentes de ese organismo en la ciudad autoproclamada santuario. Gómez, según reclama su esposa, que ha acudido a Broadview a verle este viernes, tiene un brazo roto en el forcejeo, pero no ha recibido tratamiento.






