La reacción a la crisis del cribado de cáncer de mama erosiona la imagen que el presidente de la Junta había logrado afianzar tanto dentro como fuera de Andalucía

“Es mucho más fácil votar a Juanma Moreno que votar al PP”. Este es el estribillo con el que el presidente de la Junta de Andalucía presentaba sus credenciales en la campaña de las elecciones autonómicas de 2022, que ganó con mayoría absoluta en buena parte por esa imagen de bonhomía y moderación que logró convencer al votante desencantado con el PSOE. El dirigente popular ha ido fraguando esa marca Juanma desde que la aritmética lo convirtió, con el apoyo de Vox, en jefe del Gobierno andaluz en 2019, afianzando ese perfil en un contexto de polarización y vinculando por primera vez de manera nítida las siglas del PP con el andalucismo que durante años se había apropiado el PSOE. Apena...

s había acusado desgaste, pero el escándalo por los retrasos en los cribados de cáncer de mama ha zarandeado todas esas certezas en el peor momento, a ocho meses de la cita con las urnas, que han de celebrarse como tarde en junio de 2026. Y la crisis golpea el flanco más débil de su gestión: la sanidad.

“Moreno ha hecho una cosa fantásticamente bien, que es ocupar un espacio relativamente huérfano en la política española como es la política de gestión, de cierta moderación, y lo ha hecho de manera muy inteligente porque se ajusta con su personalidad, que es la del sosiego y no la del cuerpo a cuerpo, que ya estaba ocupado en el espacio político”, indica el analista político Sergio Pascual, exdiputado de Podemos.