La Roja, que sigue sin encajar un gol rumbo al Mundial, se impone a una Georgia a la que redujo hasta dejarla en inofensiva, impulsada por el empuje de Pedro Porro y los goles de Yeremy Pino y Oyarzabal
España sigue su camino hacia el Mundial del próximo verano sin un rasguño. Después del 0-6 a Turquía y el 0-3 a Bulgaria, despachó también a Georgia dejando otra vez la portería a cero, con una única parada de Unai Simón después de una especie de tiro-despeje de Gocholishvili desde su campo, ya cerca del final. Antes, la selección de Luis de la Fuente había descargado más de veinte tiros sobre la portería de Mamardashvili, que evitó una goleada deteniendo un penalti y con varios mano a mano de mucha inspiración. La Roja, que despachó otro recital variado de maneras de atacar, incluso sin Lamine Yamal y Nico Williams, parece inalcanzable en su grupo de clasifiación y dejó a Georgia con la pequeña opción de acceder a la repesca pendiente de que logre derrotar el martes a Turquía fuera de casa.
España se vio de nuevo frente a uno de sus quebraderos de cabeza más clásicos, un rival que ahoga los espacios muy apretado con cinco defensas, esta vez sin sus extremos más imaginativos, la solución más deslumbrante a los encierros del contrario. Pero el catálogo de la selección de Luis de la Fuente parece inacabable.







