El Gobierno intenta en vano negociar con varios países africanos y se resiste a enviar al salvadoreño a Costa Rica, único país que le ha aceptado como refugiado

En una audiencia maratoniana que comenzó a las once de la mañana y no terminó hasta casi las seis de la tarde, el Gobierno de Donald Trump no pudo concretar cuáles son sus planes de deportación para Kilmar Abrego García, que se encuentra detenido en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Pensilvania. La jueza de Maryland, Paula Xinis, había dado el lunes 48 horas a los abogados de la Administración para que explicaran qué pasos estaba tomando el Gobierno para expulsar al salvadoreño, que fue deportado por error en marzo pasado y devuelto a Estados Unidos en junio para enfrentar cargos penales. En base a ello, la magistrada podría ordenar su libertad si entiende que no hay justificación para mantenerlo detenido. Xinis dijo que tomaría una decisión lo más pronto posible.

Tras la audiencia del viernes, el abogado de Abrego García, Simon Sandoval-Moshenberg, pidió su libertad y manifestó que, por las declaraciones de los abogados del Gobierno, quedó claro que no han hecho nada para buscar un destino para su cliente y que “la única razón por la que lo mantienen detenido es para castigarlo”. Denunció también que la Administración se niegue a enviarlo a Costa Rica, el único país que ha asegurado que acepta al salvadoreño como refugiado.