Nada de lo que hacen las seis integrantes de este grupo es casualidad. Sus bailes son virales, sus campañas se multiplican y cada una tiene una personalidad asociada a un ‘charm’ que sus seguidores, los ‘eyekons’, pueden comprar
“Este momento lo compensa todo”. Esta no es la típica frase con la que empezaba el discurso de aceptación de un premio, pero es que la historia de quien la pronunció tampoco es del todo normal. Lara Raj (Los Ángeles, 19 años) fue escogida entre 120.000 candidatas para convertirse en una de las seis integrantes de Katseye, un experimento inédito en la industria musical. El grupo fue concebido para exportar las metodologías del pop coreano, o K-pop, al resto del mundo. Y parece estar lográndolo porque hace unas semanas conseguía su primer galardón: el VMA a la mejor performance emergente. Para comprender el fenómeno basta con atender al resto del discurso: “Gracias a las discográficas Geffen y Hybe. Y a nuestro líder visionario, el presidente Bang”. Acababa después con agradecimientos en otras dos lenguas: filipino y tamil.
Este aspecto multilingüe no es casualidad. En Katseye nada lo es. Ni las infinitas campañas comerciales —como la que este verano protagonizaron para la marca GAP— ni los bailes de TikTok que acompañan, y a veces eclipsan, a temas tan virales como Gabriela. Todo ha sido estudiado durante años por decenas de ejecutivos encabezados por un único responsable: Bang Si-hyuk, aquel “líder visionario” del discurso. Bang es el fundador y presidente de la discográfica surcoreana Hybe, responsable del éxito de bandas como BTS. Empezó como un músico amateur y ahora es considerado por la revista Forbes uno de los hombres más ricos de Corea —la publicación le calcula una fortuna de 2.400 millones de dólares—.






