Varios jóvenes con estética K-pop. EFE/Pepe Torres
Carmen González Guembe |
Madrid (EFE).- El mundo entero surca la gran ola surcoreana conocida como “Hallyu”, un tsunami cultural que ha cobrado fuerza a través del K-pop, su género musical autóctono más exportado, que sigue sumando adeptos en España gracias a los conciertos, festivales y otros eventos que son los puntos de encuentro de una legión de curiosos y fans.
El K-pop entiende de música, moda, baile, belleza y del ‘marketing’ más expansivo, con varios hitos recientes en todo el mundo a través de Netflix y a los que la generación más joven en España se ha sumado con fervor: el rotundo éxito este verano de la película de animación ‘Las guerreras del K-pop’ y del grupo musical detrás de la ficción, que cuenta con casi 50 millones de oyentes mensuales en Spotify; y el documental “La academia del pop’, que derivó en la formación de la banda femenina Katseye.
Sin embargo, los orígenes del éxito de este género en España se remontan al año 2012, cuando el ‘Gangnam Style’ del cantante surcoreano PSY llegó a ser el vídeo más reproducido de YouTube gracias a una fórmula única y muy pegadiza.







