El gobernante estadounidense lleva años reclamando que merece el galardón. La decisión del comité noruego de designar a María Corina Machado se tomó antes del acuerdo entre Israel y Hamás para acabar con la guerra en Gaza
Este jueves solo había una pregunta posible en Washington: “¿Le darán el Nobel de la Paz a Donald Trump?“. La respuesta llegó a las 5:00 del viernes (11:00 en Oslo y en la España peninsular). Y la respuesta fue: “No”. ...
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El presidente de Estados Unidos consideraba que lo merecía, llevaba meses diciéndolo públicamente, si no años presionando para que se lo concedieran, pero el Comité Noruego del Premio se decantó por otra candidatura: la de la líder opositora venezolana María Corina Machado.
Los promotores de la idea, una variada nómina de postulantes, primeros ministros, cancilleres o congresistas republicanos tan aparentemente interesados en la paz mundial como en el agasajo al inquilino de la Casa Blanca, pensaron que tras el anuncio del propio Trump del miércoles, 36 horas antes de la concesión del premio, de que Israel y Hamás habían acordado entrar en la primera fase del plan de paz de Washington para Gaza, el galardón tenía que caer por su propio peso.













