Se multiplica la riña política por capitalizar la oposición al proyecto que prevé alargar la pista

El debate de política general celebrado en el Parlament esta semana deja pocos agobios para Salvador Illa y su Govern. Tras replicar las embestidas de Junts y PP sobre la ineficaz gestión de la Generalitat, el president se concentró en las advertencias por parte de Esquerra en relación con que sin financiación singular no podrá aprobar los p...

resupuestos. En cambio, los comunes, socios necesarios para un Govern en minoría, no hacen sangre con la activación de las obras de ampliación del aeropuerto de Barcelona, un asunto sobre el que habían mostrado un rechazo tajante y que tiene carga para envenenar las relaciones con el PSC. El sofoco para Illa vino desde fuera del hemiciclo, cuando el miércoles por la noche Podemos publicó un comunicado anunciando que había logrado arrancar un compromiso del Ministerio de Transportes para retardar las obras.

Ione Belarra se congratuló de haber atado un acuerdo con el Gobierno que “va a posponer las obras de ampliación de aeropuertos de El Prat, por lo menos, hasta el año 2031”. Sin embargo, todas las partes que impulsan la remodelación del aeropuerto señalan que, atendiendo a los requerimientos medioambientales que hay que cumplir, 2031 siempre fue el horizonte previsto para abordar, como pronto, las controvertidas obras de ampliación de la tercera pista. En este sentido, el ministro Óscar Puente reaccionó negando ninguna “variación de los plazos” y el conseller catalán de Presidencia, Albert Dalmau manifestó que “la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat sigue intacta”.