Tres directivos de Majorel señalan que de ese contenido denunciado, en el que había asesinatos, torturas y decapitaciones, se encargaban otros centros de trabajo
El Juzgado de Instrucción número 9 de Barcelona investiga la querella presentada por cuatro empleados de la compañía Majorel por el impacto que tuvo sobre su salud el continuo control de imágenes y vídeos de la plataforma TikTok. Tres responsables de Majorel que han declarado ante el tribunal este lunes han puesto en duda la versión de los demandantes y han señalado que el visionado de imágenes perturbadoras era “algo residual”, de apenas un 1% de los videos, en el centro de Barcelona porque ese trabajo se realizaba desde otras instalaciones de la compañía fuera de España.
El origen de la querella se remonta a 2019, cuando una mujer, después se han añadido tres personas más a la querella, entró a trabajar en Majorel los fines de semana, en el que a pesar de tener un contrato como teleoperadora, asumía las funciones de visionar, revisar, filtrar y aprobar o eliminar contenidos que habían generado y subido a la red social sus usuarios. En un principio, dada su nacionalidad alemana, empezó a encargarse del contenido del mercado alemán y a partir de 2023 pasó a encargarse del mercado español. En todo caso, lo que tuvo que afrontar, según su denuncia de la que se encarga el letrado Francesc Feliu, es un sinfin de imágenes que mostraban desde asesinatos a decapitaciones, violaciones, pornografía infantil, torturas y suicidios.






