Las denuncias afloradas en 2023 por miembros del equipo de filtrado de imágenes de Facebook, Messenger e Instagram en Barcelona, subcontratado a la sociedad CCC Barcelona Digital Services por el gigante tecnológico Meta, se ha convertido este miércoles en una querella criminal contras ambas empresas. Los empleados debían visionar de forma repetida asesinatos, decapitaciones, descuartizamientos, violaciones, zoofilia, pornografía infantil, pedofilia, abusos a menores, desmembramientos, suicidios en directo, torturas o terrorismo para evitar que llegaran al gran público de la plataforma. Como efecto sufrieron efectos de muy diversa índole, entre ellos síntomas de ansiedad, ataques de pánico, mareos con desvanecimiento e ideas de muerte, según recoge el texto.

La querella reclama 150.000 euros de indemnización para cada uno de los moderadores de imágenes que tenía que censurar las imágenes más inhumanas que se colgaban en la plataforma y acusa a las empresas de un delito contra los derechos de los trabajadores, de delitos por imprudencia grave y contra la integridad moral. Según la demanda avanzada por La Vanguardia, instada por el despacho Feliu Fins y a la que también ha tenido acceso este diario, la acusación tiene por objetivo el director general de CCC y su gerente de operaciones hasta 2020, además de la responsable de recursos humanos.