El ultrafondista catalán cuenta cómo ha completado su última aventura, más de 5.000 kilómetros recorridos, y cómo encuentra la felicidad en las cimas
Datos, cifras, números componen hoy en día el código genético de los deportistas de élite, incluso de los futbolistas. Quién lo hubiera dicho, el juego de patear un balón reducido a otra cosa tras su paso por un ordenador. Estadísticas y gráficos, cómputos variados han llegado incluso, aunque de puntillas, al mundo de la montaña, un lugar en el que brilla Kilian Jornet. El rendimiento se mide en tablas numéricas, ta...
n aburridas como frías, aunque digan mucho, aunque digan burradas como la perpetrada por Jornet en Estados Unidos a lo largo de 31 días sin reposo. El leit motiv de Jornet en este viaje rezaba: “Los números son solo la excusa”, quizá porque bien sabe que los datos arruinan los asuntos del corazón. Estas son las cifras extraídas de su particular conquista del oeste americano: 72 montañas de altitud superior a los 14.000 pies (4.267 metros), llamadas fourteeners, escaladas en 500 horas de faena para sumar un total de 123.045 metros de desnivel positivo y 5.145 kilómetros recorridos, de los cuales 4.133 fueron en bicicleta y 1.012 a pie, uniendo los estados de Colorado, California y Washington.








