Los de Simeone jugaron con diez desde el minuto 40 por una tonta expulsión de Lenglet y el capitán gallego marca el día que iguala a Manolo (533) como el jugador con más partidos oficiales en la historia del Celta

Un tanto de la leyenda viva del Celta que es Iago Aspas enfrió a un Atlético que parecía disparado hasta que Lenglet fue expulsado a cinco minutos del primer tiempo. La mala cabeza del central francés reanimó al Celta y provocó que los rojiblancos desperdiciaran la ocasión de asomarse a la cabeza de la tabla tras el traspié del Barcelona en Sevilla y la derrota del Villarreal en el Bernabéu. El empate evitó que la jornada fuera redonda para los de Simeone. Y también para el Celta, que en la zona baja de la tabla no pudo rascarle más a un rival que tuvo que ponerse en modo resistencia.

El partido nació a la carrera, con el Celta percutiendo por ese flanco izquierdo del Atlético donde los rivales entienden que el sistema defensivo de los rojiblancos ofrece grietas. Jutglá ganó la línea de fondo y su medida rosca Borja Iglesias la quiso convertir en una dejada cuando el testarazo frontal no era imposible. Respondió el Atlético de inmediato. Griezmann detectó a la línea trasera del Celta jugando al límite del fuera de juego en campo contrario y puso a correr a Barrios a campo abierto con un afilado sutil toque exterior. Apuró el volante de Moratalaz la llegada de Julián Alvarez y Nico González para asistir y Starfelt se cruzó en la trayectoria para desviar el balón contra la portería de Radu. La cuchillada de Griezmann había parido un contragolpe de libro. Ni cinco minutos habían pasado y el Atlético mantenía su pleno con ocho partidos de Liga y octava ocasión en la que se ponía por delante en el marcador.