Los lectores y las lectoras escriben sobre la morosidad, la última película de Amenábar, la crueldad y la importancia de estudiar música
En España, la ley estipula un máximo de 60 días para pagar las facturas. La realidad sigue sumando: 90, 120, 180 días... Y la excusa no puede ser más manida: “Estamos esperando que nos paguen a nosotros”. La morosidad se transmite como la gangrena y se acepta como parte de la idiosincrasia española. Y no solo es el coste económico: ansiedad, desgaste, la se...
O suscríbete para leer sin límites
nsación de mendigar lo que ya es tuyo... Periodistas, traductores, arquitectos, ilustradores: todos sostienen con su trabajo el flujo de caja de otros. Son los bancos invisibles de la economía española. Sin balances, sin sucursales, pero que soportan una anomalía que se ha vuelto costumbre. Y conviene llamarla por su nombre: morosidad estructural.
Laura Cano Rodríguez. Madrid







