La multinacional alemana plantea un ajuste de 550 trabajadores en su planta de Motilla (Cuenca) y de 190 en Paterna (Valencia)

El Gobierno de Castilla-La Mancha mueve ficha para aminorar el impacto del expediente de regulación de empleo (ERE) que Mahle, fabricante de componentes para la automoción, quiere llevar a cabo en su factoría de Motilla del Palancar (Cuenca) y que afectará a 550 trabajadores, más de la mitad de su plantilla. La consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, ha anunciado que Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana —donde la compañía tiene previsto despedir a 190 empleados en su centro de Paterna— han pedido, junto al Ministerio de Industria, una reunión con los máximos responsables de la multinacional alemana. La misiva la firman la consejera de Castilla-La Mancha y su homóloga valenciana, Marian Cano, así como el responsable de Industria, Jordi Hereu. “Para el Gobierno español, la protección y la promoción de la capacidad industrial y la fuerza laboral españolas siguen siendo una prioridad absoluta”, subraya la carta.

Franco desveló este viernes los contactos mantenidos con la empresa en los últimos días para tratar de retrasar la decisión y trabajar en un plan de reindustrialización que garantice el empleo y “las capacidades industriales en un sector tan importante como el de la automoción”. “Lamentablemente, no hemos podido ganar algo de tiempo para poder plantear planes alternativos”, reconocía este viernes tras conocerse la noticia. El Ejecutivo de Emiliano García-Page quiere reunirse ahora con los directivos de la compañía para estudiar “posibles opciones de reindustrialización” y “garantizar el empleo”. El expediente de regulación, lamentaba Franco, se produce cuando Castilla-La Mancha registra sus mejores registros en ocupación, población activa y descenso del desempleo. De consumarse, sería uno de los mayores ajustes laborales en el sector industrial de esta región en los últimos años.