El pintor y escultor Antonio López (2d), durante la presentación de una estatua de su creación a tamaño natural de Francisco de Goya, en Fuendetodos (Zaragoza). EFE/ Javier Belver
Zaragoza (EFE).- Casi dos siglos después de su muerte, Francisco de Goya regresa a su pueblo natal, Fuendetodos (Zaragoza), en forma de bronce gracias a una escultura creada por los maestros Antonio López y Andrés Ibáñez, quienes reivindican el trabajo artesanal y en equipo en tiempos donde el individualismo impera.
Como “un encargo que ocurre una vez en la vida”, Ibáñez relata emocionado a EFE haber modelado la cabeza de quien considera su “santo patrón”. «Soy más pintor que escultor y, por eso, este proyecto ha sido especialmente emocionante. Para mí, Goya es mi gran maestro y mi gran referente».
La pieza de 1,80 metros no surgió de un gesto aislado, sino de un trabajo conjunto que recuerda a los talleres renacentistas. Según apunta Ibáñez, «hoy todos los artistas pretenden diferenciarse y ser únicos. Nosotros hemos intentado renunciar a la individualidad para hacer una obra compartida».
El proceso técnico revela el delicado equilibrio entre tradición e innovación, ya que él modeló la cabeza desde Almería a partir de los autorretratos del pintor en su madurez, mientras que el cuerpo, ya en un taller en Arganda del Rey (Madrid), se basó en las sesiones de pose del cantante y actor Augusto González.







