Los vecinos comparten estrategias para evitar que se abran minas que acaben con su entorno y modo de vida: “Somos un territorio sacrificado por intereses económicos”

La península Ibérica se ha convertido en pieza clave de la estrategia europea en minerales esenciales para fabricar desde baterías hasta munición. De los 60 proyectos aprobados por Bruselas, 11 se encuentran repartidos entre municipios de España y Portugal, donde el temor a nuevas minas extractivis...

tas ha gestado una alianza popular para defender sus modos de vida. En Assumar, un pueblo portugués de 600 habitantes a 20 kilómetros de la frontera con el sur de Extremadura, el silencio lo rompen cuatro obreros subidos a un andamio mientras reparan una fachada. Uno de ellos baja sin prisa cuando se les pregunta por los minerales esenciales en la comarca del Alentejo. “Hubo una mina hace unos años. Dicen que están explorando otra vez, pero no sé nada”, teclea en el traductor de Google.

Los rumores de estas prospecciones cruzan el Guadiana hasta los páramos de la comarca de Olivenza (Badajoz), donde están más familiarizados con el plan europeo para extraer sustancias como litio, wolframio o tierras raras. Rubén Báez (51 años), coordinador de la plataforma antiminas, acusa a la empresa Atalaya Mining ―heredera de los derechos de la mina de Riotinto en Huelva― de realizar sondeos ilegales en este suelo protegido por la Red Natura 2000. Asegura por teléfono que “es normal” que al otro lado de la Raya no estén al tanto de las exploraciones: “Ninguna Administración explica nada. Es la misma empresa que está intentando hacer un cinturón minero desde Aguablanca hasta Jerez de los Caballeros”.