Superficie calcinada por un incendio forestal en el bosque Ridimoas, en Ourense. EFE/Brais Lorenzo
Madrid (EFE).- Desde insectos que se alimentan con madera quemada hasta pájaros que se nutren de insectos para dar paso al regreso temprano de los grandes animales que huyeron de las llamas. Así es la radiografía del resurgir de un bosque calcinado después de que en agosto hayan ardido en España más de 300.000 hectáreas.
«En un bosque quemado la vida sigue», asegura a EFE el ingeniero experto en ecosistemas terrestres Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global en la Universidad de Lleida.
Las áreas de terreno quemadas brindan oportunidades a especies oportunistas; «el águila perdicera suele dejarse ver por zonas chamuscadas ya desde el día siguiente al incendio, y el cuarto día se queda incluso a dormir», añade el experto.
A los pocos días de un grave incendio muchos animales que han huido de las llamas regresan al hábitat abandonado, según diversos estudios. Las investigaciones sobre grandes carnívoros, por ejemplo el lobo, indican que esa especie en particular es muy abundante en zonas quemadas en alta intensidad; «ven mejor a sus presas», asegura Resco de Dios.







