Los cinco miembros de la llamada Manada de Castelldefels, acusados de violar a tres mujeres y grabarlas sin su consentimiento para compartir esos vídeos a través de WhatsApp, han asumido este martes su culpa y han acordado con la defensa y la Fiscalía una sustancial reducción de penas, respecto a la petición inicial de Fiscalía, de 196 años de prisión. Con el acuerdo de conformidad, que se alcanzó el pasado viernes, la condena conjunta no alcanza los 33 años de prisión. La mayor condena alcanza los 8 años y 5 meses de cárcel, mientras que el que menos asumirá 3 años y 11 meses. Las penas acordadas abren la puerta a la salida de prisión de los cuatro que continuaban en cárcel provisional.
Los cinco acusados han utilizado su turno de última palabra para pedir perdón y mostrar su arrepentimiento. “Mi más absoluto y total arrepentimiento y pedir perdón a las víctimas de corazón”, ha dicho Alejandro Raúl P. C., alias el cubano, el inquilino del piso de Castelldefels donde se perpetraron los cinco delitos y uno de los actores principales de la trama, según asumía la Fiscalía: pertenencia a grupo criminal para la comisión de delitos contra la indemnidad sexual, violación y descubrimiento, y revelación de secretos con difusión de datos. Ese último delito, que se refiere a la difusión de fotografías y vídeos de los hechos, ha quedado descabalgado del acuerdo entre las partes.






