Que en Cataluña hay más cerdos que personas (8.026.467 millones de los primeros por 8.005.784 de los segundos, con datos de 2023) no es solo un mal chascarrillo, sino que tenía su razón de ser: una quinta parte de estos cerdos tenían que ir a China, el país al que habían dirigido muchas miradas las empresas exportadoras de la industria porcina. Pero el anuncio de que el gigante asiático pue...
de imponer aranceles de entre el 15,6% hasta el 62,4% a la carne de cerdo como respuesta a los aranceles de la Unión Europea a sus coches eléctricos amenaza con dar al traste con esta estrategia. Los gravámenes afectan a la industria porcina europea, en especial a la española y muy en especial a la catalana: las empresas catalanas exportan casi la mitad del cerdo que se vende a China desde España. Concretamente, un 44,4% del valor de las exportaciones y un 42,8% del volumen. El sector reclama medidas de apoyo y la semana pasada la Generalitat se reunió de urgencia con sus representantes.
Hace ya unos años, desde antes de la pandemia, que el sector porcino catalán tiene a China como una gran prioridad: el mercado asiático es enorme y promete grandes beneficios, sobre todo porque su apetencia es muy variada. Entre los productos que exportan las empresas está la carne fresca (refrigerada o congelada) pero también los subproductos que aquí no tienen tanta salida y que gustan mucho en el país asiático, como hígado, despojos, intestinos, además del jamón y otros. El sector invirtió y se preparó para afianzar este salto al mercado chino, y en España había la sensación que se llegaría a sustituir a Estados Unidos como primer exportador de carne de cerdo a China.






