La euforia desatada a principios de año entre las empresas españolas productoras de carne de cerdo por la intensificación de la guerra comercial entre EE UU y China, que les abría definitivamente las puertas del mercado chino para sustituir a los productores estadounidenses, quedó enfriada el viernes con el anuncio de la imposición al porcino europeo de una suerte de arancel (depósito...

de garantía) del 20%, como consecuencia de la investigación arrancada en junio de 2024 por vender por debajo de mercado.

“Estamos pagando los platos rotos de una fiesta a la que no nos habían invitado”, señala Guiseppe Aloisio, director general de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), que apunta a la verdadera razón del inicio de la investigación al porcino: el anuncio de Bruselas de imponer aranceles a los vehículos eléctricos chinos desde noviembre de 2024 tras concluir que los subsidios y ayudas estatales les dejaban en una posición de ventaja frente a sus competidores europeos. “No tenemos ninguna duda de que se trata de una vendetta de China a la UE por los aranceles a los coches eléctricos. Nos sentimos muy desamparados por la insistencia de la Comisión Europea en defender al sector de la automoción, que tiene gran parte de su producción deslocalizada, frente al agroalimentario, que es el que más empleo genera, el que más exporta y cuya producción está localizada en Europa“, reconoce en una entrevista con Cinco Días.