Hay veces que 16.480 euros no son solo 16.489 euros. Ocurre ahora en Leganés, una ciudad de la Comunidad de Madrid con más de 190.000 habitantes, donde el actual alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), decide la semana pasada dedicar
BfcUrxzAah39LfHSUKffx7zwcWCwTr7y7NZ3d3BR7h0z6CYyL7SIrUOBFfNf52ZqA&cifrado=QUC1GjXXSiLkydRHJBmbpw%3D%3D" data-link-track-dtm="">ese presupuesto a encargarle a un pintor local su retrato al óleo y el de otros cuatro exalcaldes. Sin embargo, los dos exregidores del PSOE afectados por el proyecto, Rafael Gómez Montoya (2007-2011) y Santiago Llorente (2015-2023), se niegan. No entienden ese gasto. Les parece “antiguo”. Viejo. Como de otro tiempo. Y además, lo ven como una bofetada en la cara de los ciudadanos. Porque ese dinero, dicen, podría ser dedicado a políticas sociales. O, proponen, donarse a la causa palestina en mitad de la invasión de Gaza por parte de Israel. Una apuesta que pone en la diana los gastos superfluos de los políticos con dinero público, y que lleva al Ayuntamiento, tras interesarse EL PAÍS por la polémica, a anunciar este lunes que cancela el proyecto de los retratos. Aún queda aclarar cómo lo hará, pues el contrato ya ha sido adjudicado.







