El Ayuntamiento de Girona, formado por Guanyem, Junts y ERC, ha colocado este lunes un retrato del rey Felipe VI en el salón de plenos. Lo ha hecho acatando una sentencia judicial, a punto de expirar el plazo, pero “usando una fórmula reivindicativa”, según ha dicho el alcalde Lluc Salellas: el retrato, de tamaño A2, se ha creado a través de...

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la combinación de centenares de minúsculas fotografías de lo que pasó el 1 de octubre de 2017 en la ciudad, cedidas por fotógrafos profesionales. La sentencia también obligaba a colocar la bandera de España en un espacio noble y Salellas ha asegurado que se le ha dado cumplimiento: “Está en un espacio noble que no está a la vista de todo el mundo, porque la sentencia no especificaba que la tuviera que poder ver todo el mundo”.

A principios de este mandato, el concejal de Vox Francisco Javier Domínguez pidió al equipo de gobierno que el retrato del Rey de España volviera a colgarse en la sala. No presidía la sala desde que en junio de 2014, cuando abdicó Juan Carlos I, el entonces alcalde Carles Puigdemont retiró tanto su retrato como el de la reina Sofía y no los sustituyó por el de Felipe VI. Como el Consistorio se negó a la petición del partido de ultraderecha, este llevó el caso al contencioso y la sentencia de 29 de abril de 2025 les dio la razón, y obligó al Ayuntamiento a poner “la efigie o el retrato” de Felipe VI en un lugar “preferente” del salón de plenos, en el primer pleno pasado el mes de agosto. El retrato se ha colocado en una pared lateral, donde se sienta el público.