“Yo sigo aquí, me quedo”, gritó Fermín López. Tocaba el escudo y también lo besaba. No es la primera vez en su corta carrera que Fermín esperaba por su momento. Esta vez ya no era (exclusivamente) para convencer a un entrenador de su talento, sino (fundamentalmente) para enseñarle a la escasa parroquia azulgrana en el Johan Cruyff que su voluntad siempre había sido quedarse en el Barcelona, tras taparse los oíd...

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os frente a las ofertas del Chelsea en el último mercado. Fermín, sin embargo, no se conformó. Pocas veces lo hace. Cerró su planilla frente al Valencia con otra diana y una asistencia. “Nunca dudé de estar aquí”, expuso Fermín; “siempre he querido estar aquí y lucharé por estar aquí muchos años. Siempre hubo especulaciones. Forma parte del fútbol todo esto. Yo estaba muy tranquilo y estoy muy contento de seguir aquí”.

Fermín López, sin embargo, no era el único azulgrana que buscaba dar un mensaje frente al Valencia. “No solo Fermín, todo el mundo ha luchado y se ha divertido sobre el terreno de juego”, recordó Hansi Flick. Raphinha también tenía algo que decir. Esta vez ya no era (exclusivamente) para la afición, sino (fundamentalmente) para su entrenador. Después de superar el largo viaje tras el doble compromiso con Brasil en el cierre de las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial 2026, Hansi Flick quiso contar con Raphinha para reemplazar al lesionado Lamine Yamal. Así lo probó en la última práctica del Barcelona antes de recibir al Valencia. Sin embargo, el brasileño llegó tarde a la sesión de activación. ¿La consecuencia? Conocida para los muchachos de Flick: se quedó fuera del partido.