En un argumentado artículo publicado en estas mísmas páginas Ignacio Sánchez-Cuenca invita a reflexionar sobre lo que deberían hacer las fuerzas progresistas, y más en concreto el PSOE, para impedir que el Partido Popular quede atrapado por VOX, en un hipotético escenario de mayoría absoluta de las derechas ...
Es absolutamente legítimo e intelectualmente honesto que nos planteemos esta hipótesis, pero no creo que sea políticamente oportuno. Sánchez-Cuenca es cauto en sus predicciones y no cae en esa trampa, pero dar por hecha la victoria de las derechas, algo en lo que trabajan a diario y arduamente algunos medios, es la manera más segura de que este escenario se consume.
Más allá de las razones de oportunidad tengo algunas dudas sobre la sugerencia formulada por Sánchez-Cuenca. De entrada, comparto el objetivo de evitar que una coalición del PP con Vox arrastre a la política española hacia posiciones ultranacionalistas, negacionistas, xenófobas y antidemocráticas. La política es el territorio del posibilismo y no del esencialismo. No deberíamos hacer ascos a actuaciones que se salgan de la lógica de bloques.
Aunque conviene aclarar que no es la legítima y necesaria polarización ideológica lo que erosiona la democracia, sino la crispación alimentada por las derechas. No son lo mismo, aunque algunos los confundan interesadamente. La cultura de los bloques políticos, arraigada en países democráticamente sólidos y tan distintos como Uruguay o los nórdicos, donde hacen compatible unidad con diversidad en su interno y conflicto y acuerdos entre contrarios.






