“Televisión. El medio más poderoso jamás creado, visto por miles de millones de personas en el mundo”. Con ese cartel, para dar paso a un sketch de humor, arrancaban los premios Emmy, que honran lo mejor de la televisión estadounidense. Quizá hoy esa máxima sea discutible, con la llegada de internet, pero esta noche de domingo, en Estados Unidos, volvió a tener razón y relevancia.

La noche, con una gala anodina y escasamente política, con permiso del pañuelo palestino de Javier Bardem, dejó tres claros ganadores. Adolescencia (Netflix) se convirtió en un éxito como miniserie, con seis premios de siete, dejando claro que esta ya no es en absoluto una categoría menor. The Pitt (HBO) se adelantó como mejor drama a Separación (Apple TV+), su competidora, gracias a tres premios, frente a dos del drama laboral creado por Ben Stiller. “A nuestro equipo, actores, a Noah Wyle, a nuestros amigos, familia... A todos los trabajadores de la salud y servicios de emergencia: respetadlos, protegedlos, confiad en ellos”, clamaban sus responsables sobre el escenario. The Studio (Apple TV+) triunfó con cuatro premios, entre ellos el de la mejor serie en categoría de comedia. “Estoy avergonzado de lo feliz que me hace esto”, afirmó Seth Rogen al recoger el premio; se lo dedicó a decenas de personas, entre ellas Tim Cook, consejero delegado de Apple, entre el público. Pero, para decepción de los más cafeteros, no a Sal Saperstein.