“¡Te sigo en las redes!“, le dijo a Ismael Mondesir Ouattara, alias Madouro, una mesera de un maquis (restaurante) en Youpougon, la comuna más poblada de Abiyán, la capital marfileña. Con sus más de 119.000 seguidores, el joven de 19 años se perfila como una estrella de TikTok, al ser uno de los principales exponentes de una danza que arrasa en el país: el biama. ¿Su particularidad? Sus creadores son niños y las redes sociales son su herramienta de difusión.

En los barrios populares de Gotham y Toit Rouge siempre hay algo que celebrar: bodas, partidos de fútbol o cumpleaños en los que la música y la danza son siempre protagonistas. “En Gotham todos bailan y la vida es armonía y alegría, por eso yo no aprendí a bailar, nací bailando”, asegura con orgullo Madouro.

La palabra biama es originaria del nouchi, el francés dialectal marfileño que adopta palabras de lenguas locales o del inglés, que nació durante los años setenta en Abiyán. Si bien cada quien aporta definiciones distintas de este baile, lo cierto es que es una de las expresiones artísticas más reconocidas entre la población.

La danza refleja la juventud de quienes la practican: contorsiones imposibles y muecas teatrales con dosis de comedia y un dominio corporal del que normalmente solo podrían presumir los bailarines más experimentados. “Yo casi no duermo pensando en mi próxima coreografía, y cuando veo a los niños bailando mis retos me lleno de felicidad”, señala el joven. No obstante, este arte fascina también a los adultos y estos niños artistas han sabido obtener la admiración de los mayores. “La gente me reconoce, me saluda, y siento un gran orgullo porque hemos posicionado lo nuestro y por eso nos respetan”, afirma Madouro.