El sorprendente anuncio de la actuación de la cantante colombiana Karol G en el insólito concierto celebrado esta noche del sábado en la plaza de San Pedro del Vaticano daba para muchas imaginaciones: tratándose de una estrella del pop urbano y del reguetón de letras explícitas, y estética de bomba sexual, ya se la veía estallar en medio de la columnata de Bernini y hacerla tambalear con dos meneos de caderas. Bastaba, sin ir más lejos, que repitiera su última actuación del 5 de septiembre en São Paulo, en el intermedio de un partido de fútbol americano. Pero no, no se perrea en el Vaticano, ya ella lo sabía, y aun así triunfó de todos modos en una versión de gala para todos los públicos, apropiada para la ocasión.
Nada menos que el primer concierto de la historia en la plaza de San Pedro, un festival llamado Grace for the World (Gracia para el mundo), que pretende lanzar un mensaje de paz y fraternidad. Era gratis y se notaba, una muchedumbre de decenas de miles de personas ha llenado por completo la plaza y la Via della Concilizacione: Pharrell Williams, uno de los maestros de ceremonias, llegó a decir que había 300.000 personas, más que en muchas canonizaciones. El papa León XIV no estaba, se ausentó del evento.







