Con el mismo número de jugadores, el Real Madrid era una maquinaria apabullante que disolvió a la Real Sociedad, con el pase, en velocidad y a balón parado. Impulsados por Mbappé y Güler y sostenidos por Tchouameni, antes de que Huijsen derribara a Oyarzabal y viera la roja, llevaban un gol, otro anulado, dos palos y dos paradas estupendas de Remiro. Después de la expulsión del central, aún acertaron otra vez, antes de que los donostiarras sacaran partido a su mayor cantidad de efectivos. Dispusieron de una hora contra diez, pero el Madrid también maneja el registro de la resistencia y se mantiene en cabeza de la Liga con cuatro victorias en cuatro partidos, mientras la Real sigue desorientada con solo dos puntos.
Llega la fase congestionada del calendario de dos partidos semanales, y Xabi Alonso recurrió para empezar a piezas menos habituales: Brahim por Mastantuono y Ceballos por el exprimido Valverde. La presencia del utrerano, muy cerca del formidable Tchouameni, permitió a Güler dirigir desde unos pasos más adelante, olisqueando el área incluso. Casi todo sucedía alrededor del turco, dueño de los lanzamientos a balón parado, faltas y córners.
También del encuentro, gobernado por un Madrid que volvió a dejar largos tramos de acampada alrededor del área de Remiro. Pase a pase, cada vez con más picante. La Real, que ha ido perdiendo sustancia verano a verano, flotaba a la deriva, apenas con la rebeldía de la velocidad de Guedes por la derecha y de Barrene por la izquierda. Pero el centro, en el que les faltaba Sucic por fiebre, era del pelotón de Xabi. El equipo de Sergio Francisco, su sucesor en el filial donostiarra, sufría en aquella zona solo un par de horas después de que el Arsenal ganara 3-0 en Londres al Nottingham Forest con Odegaard, Merino y Zubimendi, tres medios que volaron de Anoeta.







