Un suave aroma a cerezo envuelve a toda la Maison Colbert. Entre ese dulzor floral y el jardín que anuncia su entrada rodeada de mesitas de té, esta residencia del siglo XVII parece vivir en una primavera perpetua, aunque fuera llueva a cántaros y empape hasta la placa dorada que conmemora a su huésped más ilustre: Simone de Beauvoir. Han pasado más de siete décadas desde que la autora y filósofa parisina residiera en esta casa de porte neoclásico en

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as/europa/2025-09-09/ladybug-parques-y-librerias-para-disfrutar-de-paris-con-ninos.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/elviajero/escapadas/europa/2025-09-09/ladybug-parques-y-librerias-para-disfrutar-de-paris-con-ninos.html" data-link-track-dtm="">la capital francesa, ahora convertida en hospedaje de lujo en manos de la cadena hotelera The Meliá Collection.

La presencia de madame de Beauvoir, al igual que su legado y las ideas que vertió en el ensayo El segundo sexo (1949), sigue latente entre sus paredes, ahora cubiertas de tonos pastel y turquesas frente al mobiliario moderno y las notas mid century de las habitaciones. Fue precisamente en la última planta del edificio, sede de la gran suite del hotel, donde la afamada escritora concibió esta obra, culmine del feminismo contemporáneo, que generó tanto revuelo y controversia con récord de ventas a su paso con sentencias conceptuales como: “La mujer no nace, llega a serlo”. El existencialismo de la época, la madurez de una vida entrada en los cuarenta o el activismo feminista corriendo por sus venas, alimentaron este texto de casi un millar de páginas que llevó el sello de Gallimard en su primera edición.