Chispea y hace frío en el inestable julio parisiense. Un lugar, sin embargo, claramente preferible en el tórrido verano europeo, para usar la terminología de la filósofa francesa Claire Marin (París, 50 años) sobre los espacios más adecuados a nosotros. La cita con la pensadora es en su pequeño apartamento del distrito XIV de la capital francesa. Marin es autora de una decena de ensayos. El último es Estar en su lugar (Anagrama, 2024), donde desgrana la utilidad de encontrar nuestro recoveco en el mundo. Ya sea geográfico, identitario, cultural o sexual. También recorremos algunos de los elementos de sus obras, donde utiliza la filosofía y a los grandes maestros para explicar el sufrimiento o las virtudes ocultas en nuestros actos cotidianos. Empezar de nuevo, el contacto, la ruptura como motor necesario y doloroso del cambio. Qué gusto obtener respuestas sobre casi todo sin recurrir a la inteligencia artificial.

Pregunta. Últimamente no ando muy bien con mi pareja, ¿me aconsejaría romper o darle una vuelta al asunto?

Respuesta. Bueno, habría que ver por qué no estamos bien. A veces confundimos las razones del malestar, y el cónyuge es la primera superficie donde apoyarlo. El problema puede estar fuera y no ser responsabilidad de la relación. Además, la cuestión es ver qué proyectos en común hay, los elementos que empujan a estar juntos. Pero romper siempre es muy doloroso como decisión. Y renuncias: los niños, perdemos sociabilidad… Separarse de un cónyuge es estar dispuesto a reconfigurar la mayoría de los aspectos de tu vida. Las implicaciones son muy grandes, habrá que reconstruirlo todo.