Como acostumbra a suceder con todo aquello que trata de desviarse del orden establecido, por el motivo que fuere, la nueva muñeca Barbie ha generado un estruendo mediático que, aunque no rivaliza con aquel fenómeno que dimos en llamar Barbenheimer, ha llenado centenares de horas de contenido al otro lado del charco: tratándose de la primera Barbie diabética, no podría ser men...
os. Lo que para algunos es el paradigma de lo woke (esa expresión que surgió de la comunidad afroamericana en los años treinta para alertar sobre los prejuicios racistas y que ahora muchos utilizan para reflejar dinámicas completamente opuestas al de su rol original), para otros es simplemente un modo original de abordar problemas complejos, como explicar a la infancia qué es y qué significa tener diabetes.
“Presentar una muñeca Barbie con diabetes tipo 1 representa un paso importante en nuestro compromiso con la inclusión y la representación porque ayuda a moldear las percepciones tempranas de los niños sobre el mundo, y al reflejar condiciones médicas como la DT1, aseguramos que más niños puedan verse representados en las historias que imaginan y en las muñecas que aman”, dijo Krista Berger, vicepresidenta sénior de Barbie y directora global de Muñecas.






