Suele decirse que Cristina Fernández Cubas es la maestra viva del cuento en España, pero no insistimos lo suficiente en la dificultad de lo que hace. Sus narraciones beben de una tradición reconocible, con algunos nombres insoslayables (Henry James, Julio Cortázar…) que gravitan alrededor de uno principal: Edgar Allan Poe. A menudo, leyendo sus libros, sentimos que estamos ante un relato de Poe traducido por Cortázar. Hay algo milagroso en eso. Sin embargo, su maestría reside en actualizar esa tradición, en hacer algo c...

ontemporáneo partiendo de ella. Comentamos Lo que no se ve, su nuevo libro de relatos, y repasamos se trayectoria impecable libro a libro.

Aunque Tusquets los venga publicando en un volumen conjunto desde 1988, se trata de dos libros distintos. Mi hermana Elba fue su debut en 1980 y Los altillos de Brumal apareció en 1983. Sorprende no solo el virtuosismo de los cuentos sino que todo cuanto estaba por venir apareciese ya aquí: la infancia, las hermanas, el doble, el espacio extraño en ‘Lúnula y Violeta’… Si las deudas con Poe o Bram Stoker (en la llegada a Brumal solo falta Jonathan Harker) son obvias, ‘La ventana del jardín’ se adelanta a Canino, la película de Yorgos Lanthimos que llegó décadas más tarde. Hablamos de unos relatos extraordinarios que deslizan una pregunta perturbadora a cuenta de las personas con talento narrativo: “En un mundo de tensiones y barbarie, ¿de qué podían servir todas sus artes?”.