The Rocky Horror Picture Show es una de las películas más singulares de la historia del cine. Estrenada en septiembre de 1975, fue la primera vez que una gran productora de cine (en su caso, 20th Century Fox) lanzaba una de sus películas en una sola sala y a las afueras de una ciudad. The Rocky Horror Picture show no era un mal filme, pero tampoco bueno. No era mediocre, ni experimental. ¿Qué rayos era The Rocky Horror Picture Show? Ni más ni menos que
is.com/smoda/placeres/una-neumonia-y-un-no-rotundo-de-sus-agentes-asi-fue-como-susan-sarandon-creo-un-personaje-de-culto-en-the-rocky-horror-picture-show.html" data-link-track-dtm="">la mayor película de culto de la historia del cine.
Desde luego, The Rocky Horror Picture Show, que se vendía como “fabulosamente friki”, es uno de los títulos más rentables en salas: costó un millón de dólares y nunca, en cincuenta años, se ha dejado de proyectar; además, es un largometraje que se ve por primera vez dos veces: una vez en solitario y otra vez acompañado. En esto también es único. La experiencia con público ha creado un ritual que ha ido tomando forma pase tras pase, a través de ocurrencias y dinámicas entre los espectadores. Todos los fines de semana, en una enorme cantidad de ciudades, se proyecta junto a lo que se conoce como shadow cast, es decir, actores aficionados, disfrazados de los personajes, reproduciendo exactamente lo que sucede en la pantalla. El público, casi siempre asiduo, recita de memoria no solo los diálogos, sino también los chistes que se han ido creando de espectáculo en espectáculo, difiriendo en algunos casos de una ciudad a otra.








