Aunque en la Administración de Donald Trump haya irritado el ataque israelí contra dirigentes de Hamás en Qatar, la Casa Blanca, y con ella el resto del Gobierno estadounidense mantiene su apoyo de fondo a Israel. Lo ha dejado claro en su crítica respuesta a las medidas anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez para aumentar la presión sobre ese país y la intención de limitar el acceso y el uso del territorio español a aeronaves y barcos que transporten armas para el Estado judío.

“Es profundamente preocupante que España, un miembro de la OTAN, haya optado por restringir las operaciones de Estados Unidos y dar la espalda a Israel, el mismo día en que seis personas fueron asesinadas en Jerusalén”, ha señalado un portavoz del Departamento de Estado estadounidense en un sucinto comunicado.

Medidas como las adoptadas por el Gobierno en Madrid solo sirven, en opinión del Departamento encabezado por Marco Rubio, para “envalentonar a los terroristas”.

Las declaraciones desde Washington, el mayor aliado de Israel y su principal proveedor de equipamiento militar, llegaban tras una semana de tensiones y declaraciones cruzadas entre el Gobierno español y el de Benjamín Netanyahu. Israel ha acusado a España de “antisemita” y ser “un aliado de Hamás” después de que el Ejecutivo de Sánchez elevara el tono y se refiriera a las masacres del Estado judío en Gaza abiertamente como “un genocidio”.