Anna Wintour, la todopoderosa directora de la edición estadounidense de Vogue, de la que recientemente ha dado un paso al lado tras 37 años al frente de la revista, ha decidido ponerle fin al debate sobre si el personaje de Miranda Priestly, que interpretó Meryl Steep en la icónica película El diablo viste de Prada, está inspirado en ella —algo que para muchos, dentro y fuera de la industria de la moda es una realidad desde que se estrenó la película en 2006—. Wintour ha confesado en una entrevista para el podcast The New Yorker Radio Hour que “es una representación justa”.
También relató que fue al estreno de la película vistiendo Prada, por supuesto, pero que no tenía la menor idea de qué iba la película, de la que ahora se está rodando una esperada segunda parte. “La industria de la moda estaba preocupada por mí, porque me fueran a retratar de forma desfavorable, como una caricatura”, confesó al periodista David Remnick en la entrevista. Pero, según cuenta, le pareció una película “muy entretenida y muy divertida”.
Wintour, que sigue al frente como directora global de contenidos de todas las revistas del grupo Condé Nast (excepto The New Yorker) y como directora artística del conglomerado, comentó que, después de verla, habló de la película con Miuccia Prada, diseñadora de Prada y fundadora de Miu Miu. “Le dije: ‘Bueno, fue realmente bueno para ti’, y ya te puedes imaginar lo que ella me contestó”, agregó mientras reía, aunque esa respuesta no llega a desvelarla. También añadió que le pareció una película ingeniosa y con mucho humor, además de que la actuación de Meryl Streep y Emily Blunt le pareció “increíble”.







