La cámara de María Curero, jurista de 28 años, captura hoy el derruido palomar de Herrín de Campos (Valladolid, 112 habitantes). Durante la amarilla sabana veraniega y la cruda tundra invernal, la fotógrafa inmortaliza la zona de Tierra de Campos y despierta nostalgia y apego por unos territorios despoblados que ella reivindica desde su objetivo. En su opinión, los pueblos merecen una “oportunidad” por parte de esos jóvenes hartos de la ciudad....
Pregunta. ¿Por qué cámara y pueblo?
Respuesta. Mi tío me regaló una cámara y siempre le he tenido apego al pueblo. A los 11 años me mudé a Valladolid y lo he mirado con cariño y nostalgia. Me fui allí por el progreso, como Daniel, el Mochuelo [protagonista de El camino, de Delibes].
P. ¿Cuándo empieza a difundir las fotos?
R. Creé mi cuenta de Instagram [@_ curcue_] en la pandemia. He descubierto a muchísimas personas relacionadas con lo rural, fotografía y campo. No somos tantos, y por eso las cosas siguen estando como están, aunque hay cierto revuelo sobre lo rural. Es moda, y va y viene. Le doy muchas vueltas.







