Vista de la presa inaugurada hoy en Etiopía. EFE/EPA/Stringer
Adís Abeba (EFE).- La Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), que se ha inaugurado hoy martes, no es solo el mayor proyecto hidroeléctrico de África, sino también el detonante de una larga disputa por el control del agua del Nilo entre Etiopía, Egipto y Sudán.
Estas son las claves para entender el contencioso en torno a esta enorme infraestructura, considerada un orgullo nacional y una necesidad económica por Adís Abeba, pero vista como una amenaza por los otros países ribereños.
Diseñada inicialmente para generar 6.000 megavatios de electricidad y almacenar unos 74.000 millones de metros cúbicos de agua en el lago artificial Nigat (Amanecer, en amárico), la capacidad de la GERD fue ajustada finalmente a 5.150 megavatios (equivalente a casi seis centrales nucleares).
La presa, con una altura de 145 metros y una superficie máxima de 1.874 kilómetros cuadrados (un área mayor que la ciudad de Londres), se empezó a construir en 2011, bajo el Gobierno del entonces primer ministro Meles Zenawi (1995-2012).











