Pocas veces ha habido tantos ojos pendientes de una votación de enmiendas como los habrá este miércoles ante la reducción de jornada. Esta anomalía se da porque el Gobierno y la oposición son muy conscientes de la importancia política de lo que se vota ese día, del refuerzo al Ejecutivo (y particularmente a su ala más izquierdista) que supondría que la reducción prosiga su camino legislativo y del fracaso a la vista si embarranca tan pronto. Los sindicatos más representativos de España, UGT y CC OO, creen que esa lectura es “torpe”, que hay 12 millones y medio de personas que se beneficiarían del recorte a las que los partidos contrarios no están teniendo en cuenta. Por ello presionarán para que el escenario que se haga realidad sea el primero, que el proyecto que pactaron con el Gobierno continúe su trámite en la Cámara baja, y para ello se manifestarán el miércoles por la tarde cerca del Congreso en Madrid y en otras ciudades de forma simultánea mientras se votan esas enmiendas.
Así lo han anunciado este lunes en rueda de prensa los jefes de ambos sindicatos, Unai Sordo (CC OO) y Pepe Álvarez (UGT). “Pedimos que retiren las enmiendas a la totalidad”, ha reclamado Sordo a los grupos parlamentarios de PP, Vox y, especialmente, Junts. “Es paradójico que diputados y diputadas que ganan 100.000 euros al año, con pisos en propiedad, que tienen acciones y despachitos que les puso papá vayan a votar en contra de reducir la jornada a los trabajadores de la hostelería. Dice mucho del sesgo de clase detrás de esta votación”, ha indicado el jefe de CC OO. “Estamos ante uno de los ejemplos que mejor ilustran la desconexión radical entre lo que preocupa a nuestros representantes y a la gente corriente”, ha agregado Sordo.








