El 12 de noviembre de 2021, F.G., de 55 años, acudió al servicio de Urgencias del Hospital comarcal La Merced de Osuna (Sevilla), tras haber sido diagnosticado por su médico de cabecera con “necrosis de pie diabético” en dos dedos de su pie derecho. Aunque se recomendaba que fuera visto por cirugía vascular, fue tratado en ese centro hospitalario, que carecía de esa unidad especializada en este tipo de tratamientos, y no fue hasta 10 días después cuando fue derivado al Hospital de Valme, en la capital andaluza, donde sí contaban con este servicio quirúrgico. Ese tiempo fue determinante porque durante esos días, se le amputó el pie derecho y cuando llegó al Valme, por la mala praxis pr...

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evia, hubo que cortarle la pierna desde la rodilla. Cuatro años después, un juzgado de Sevilla ha condenado al Servicio Andaluz de Salud a indemnizar al paciente con 180.000 euros por “la pérdida de oportunidad” que implicó una “pérdida de una alternativa de tratamiento”. “A este hombre le segaron la vida”, resume María Jesús Villapando, la abogada de la Asociación Defensor del Paciente, que ha dirigido la reclamación, que es firme, al no haber sido recurrida.

Más allá de las consecuencias concretas que para este paciente supuso el hecho de no haber sido derivado directamente a uno de los dos únicos hospitales de la provincia de Sevilla que cuentan con unidades de angiología y cirugía vascular, el de Valme y el Virgen del Rocío, desde la Defensora del Paciente, su presidenta, Carmen Romero, llama la atención sobre la discriminación que supone para los andaluces que esta comunidad cuente con tan pocos centros hospitalarios que dispongan de este recurso. “Es increíble que en las fechas que corren solo dos hospitales cuenten con unidades completas y esto es extrapolable a otras provincias, lo que condiciona las posibilidades de recuperación de los pacientes en función de dónde vive”, explica Romero, que exige a la Junta de Andalucía que ”invierta en las necesidades reales de los andaluces”.