La vivienda como quinto pilar del Estado de bienestar. Así la definió el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en la entrevista que concedió a Pepa Bueno en Televisión Española. Para que sus palabras sean creíbles habrá que concretar sus contenidos (número de viviendas de protección social, viviendas de alquiler, viviendas libres, plazos de construcción y entrega). Habrán de expresarse también las ayudas a su financiación, no vaya a suceder como con el cuarto pilar de ese welfare, los cuidados a los ciudadanos dependientes, que, aprobado por los Gobiernos de Rodríguez Zapatero, todavía tiene las suficientes nebulosas como para afirmar su carácter medio fallido.

La vivienda se uniría, pues, a los cuidados, las pensiones, la sanidad, la educación, el seguro de desempleo y una legislación laboral socializada como parte del Estado de bienestar español, uno de los últimos creados en el núcleo duro de la Unión Europea. Todo él puesto en funcionamiento por los socialistas en el Gobierno, aunque su aplicación haya trascendido luego a las diferentes legislaturas.

En medio de estas necesidades urgentes están aquellas otras que aparentemente no son repetitivas, que se muestran una sola vez (a no ser que la desgracia o la emergencia climá­tica las reiteren). Por ejemplo, las compensaciones a los afectados por las lluvias torrenciales, a los de los incendios de sexta generación, o —no olvidar— a los de la erupción del volcán de La Palma. Todas ellas requerirán de mucho dinero público.