La apertura del año judicial ha estado marcada por un clima de intensa polémica. A la reprobable ausencia de Alberto Núñez Feijóo al solemne acto presidido por el Rey, justificada como protesta por la presencia del imputado fiscal general del Estado, se ha unido el malestar causado entre la judicatura por las declaraciones del presidente d...

el Gobierno, afirmando la existencia de jueces “que hacen política”. La concurrencia de semejante trasfondo crítico ha dado pie para que, una vez más, hayan saltado las alarmas en torno al respeto del principio de separación de poderes en nuestro ordenamiento.

Pieza fundamental del Estado constitucional surgido tras las revoluciones burguesas a finales del siglo XVIII, este principio sigue conservando un rol central en la actualidad. Con el paso del tiempo, la plena democratización de los poderes estatales, todos ellos fruto de la soberanía popular, ha redefinido profundamente la dinámica relacional entre el Legislativo y el Ejecutivo. Así, aunque cada uno conserva su propio espacio funcional, se requiere la existencia de una colaboración necesaria y se impone una dependencia recíproca entre ambos, ya que el Gobierno ha de contar con una mayoría de apoyo en el Parlamento en el momento de su creación y también para desarrollar sus funciones, así como para sacar adelante su programa político.