El Tribunal Supremo acoge este viernes la apertura del año judicial, una ceremonia presidida por el Rey con el que cada mes de septiembre se inaugura el curso en los tribunales. El acto más solemne del año judicial llega este año marcado por una tensión sin precedentes en la que el PP y el sector conservador de la judicatura ha acabado implicando a Felipe VI al invocar su presencia en la ceremonia como argumento para reclamar que no participe el fiscal general del Estado, que está a la espera de que se abra juicio contra él por la supuesta filtración de un correo vinculado a la pareja de Isabel Díaz Ayuso. A la situación insólita del jefe de la Fiscalía se une el choque entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, que no es nuevo pero se ha disparado esta semana, después de que Pedro Sánchez cuestionara, en una entrevista en TVE, la imparcialidad de los jueces que están investigando a su esposa y a su hermano.
La situación procesal del jefe del Ministerio Público, cuyo procesamiento confirmó en julio el Tribunal Supremo, ya hacía prever desde hace semanas que la apertura del año judicial llegaría envuelta en la polémica. Pero la presión ha ido creciendo a medida que se acercaba la fecha y tras las críticas de Sánchez a “una minoría” de jueces a los que acusó de estar “haciendo política”. Algunos magistrados y vocales conservadores amagaron incluso con boicotear el acto de este viernes. La presencia de Felipe VI ha sido definitiva, según las fuentes consultadas, para que los vocales y las asociaciones conservadoras descarten esa opción, ante el temor de que se pudiera interpretar su postura como una afrenta al jefe de Estado.









