Una inusual campaña de la prensa marroquí de encendida indignación, tras la publicación en el diario francés Le Monde de una serie de artículos sobre el estado de salud de Mohamed VI y la monarquía alauí, ha agitado la calma veraniega de Rabat. Tras el tradicional discurso televisado de la Fiesta del Trono en julio, el rey prosiguió su estancia estival en la costa de Tetuán, iniciada al término de la primavera. Allí presidió en público una extraña Fiesta del Cordero sin sacrificio de corderos, suspendido este año a causa de la sequía, y degolló, sentado en una banqueta, un carnero en nombre de todos los cabezas de familia masculinos.
Aunque un vídeo difundido en las redes sociales pareció mostrarle en bañador a bordo de una moto acuática en su lugar de veraneo, el monarca no ha vuelto a comparecer formalmente en público hasta la noche del jueves, cuando presidió en la histórica mezquita Hassan de Rabat la ceremonia del aniversario del natalicio del profeta Mahoma que se conmemoraba este viernes.
La Asociación Nacional de Medios y Editores ha clamado al cielo contra la publicación en Le Monde de “unos artículos al servicio de una agenda abiertamente hostil a la institución monárquica, base de la nación marroquí”. Entre otras cuestiones, el diario francés ha descrito una “atmósfera de fin de reinado”, en medio del aparente declive físico del soberano, que acaba de cumplir 62 años, y de supuestas pugnas internas dentro del aparato de poder ante un eventual proceso de sucesión.






