La quiebra de la empresa Actividades de Educación, Cultura y Ocio S.L., más conocida como Educo, todavía genera incertidumbre entre los 400 trabajadores que hasta hace dos meses integraban su plantilla en Madrid. La mayoría de empleados de la adjudicataria, contratados como fijos discontinuos, denuncian el impago de la nómina de junio y sienten preocupación por sus puestos de trabajo. Por el momento, solo tienen asegurada la continuidad los 120 profesionales que trabajan en los centros culturales de los distritos madrileños de Moncloa-Aravaca, Hortaleza y Retiro, en los que la empresa Grupo Educativo ha asumido la gestión. Por otro lado, miles de usuarios de este tipo de espacios temen quedarse fuera de las actividades de ocio de este curso.

La tensión empezó a escalar entre los profesores de los talleres gestionados por Educo el 14 de julio, cuando la empresa se declaró en concurso de acreedores sin masa. La situación de bancarrota perjudicó especialmente a los centros culturales de Barajas y Arganzuela, donde el contrato con Educo ya había sido rescindido. Tras dos largos meses sin ningún tipo de solución ni de comunicación por parte de la empresa, el martes la Junta del distrito de Arganzuela se sentó a dialogar con los trabajadores afectados de la zona para explorar alternativas. “Después de la reunión hemos comprobado que, en este momento, hay voluntad de trabajo por parte de la Junta”, explica Juana Guillén, profesora en el Centro Cultural Casa del Reloj y representante de la Unión Sindical Obrera (USO).