El PSOE quiere pasar página y dejar atrás cuanto antes la conmoción por los escándalos machistas protagonizados por algunos de los hombres que más poder han ostentado en Ferraz y el Gobierno después de que Pedro Sánchez les otorgara toda su confianza. Las conversaciones soeces entre José Luis Ábalos y Koldo García en las que hablaban de mujeres como si fueran una colección de cromos y el enchufismo de “sobrinas” del ex secretario de Organización en empresas públicas abrieron un boquete inmenso en la reputación de un partido que se define como feminista en sus estatutos. Una mancha que se acrecentó con las acusaciones de acoso contra Francisco Salazar, que provocaron su caída inmediata de la ejecutiva federal y de la sala de máquinas de La Moncloa la misma mañana del comité federal de julio convocado de urgencia para remodelar la cúpula socialista tras la crisis que desató la presunta implicación de Santos Cerdán, el sustituto de Ábalos en la secretaría de Organización, en una trama corrupta con su antecesor. Nadie les ha mencionado de forma expresa, pero su sombra ha planeado en las jornadas sobre igualdad con las que el principal partido del Gobierno quiere espantar sus fantasmas con más feminismo. Con esa bandera, ha iniciado el curso político instando al PP, y a los socios a la izquierda, a votar a favor de la abolición de la prostitución. Un compromiso que los socialistas pretendían volver a presentar este mes en el Congreso aunque ahora se dan de margen hasta otoño. “No vamos a dejar de intentarlo. Creo que es el momento por las circunstancias, por lo que hemos sufrido en el partido, por casos vergonzosos y vergonzantes”, ha remarcado la ministra de Igualdad, Ana Redondo. “El contexto político nos obliga, vamos a tener que responder todas las semanas preguntas sobre casos de prostitución. Es el momento de que todos [los partidos] se retraten y nos digan dónde quieren estar”, ha incidido.