Pilar Alegría admite que fue “un error” reunirse con Salazar y avanza que el PSOE estará siempre con las víctimas

El Gobierno y el PSOE intentan frenar la sangría de credibilidad, especialmente entre las mujeres, que ha supuesto el caso Salazar y sobre todo el hecho de que durante casi cinco meses el partido principal del Ejecutivo no haya atendido a las denuncias de dos de las víctimas de Francisco Salazar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hizo una mención bastante clara al caso, aunque sin citarlo, en un acto de la UGT por los 100 años del fallecimiento de Pablo Iglesias. “El feminismo nos da lecciones. A mí el primero”, dijo Sánchez, acusando el golpe de credibilidad por haber confiado en una tercera persona muy próxima, Salazar, que tiene denuncias muy graves por acoso. “Y cuando nos las da, en lugar de lo que hace la derecha, nosotros pedimos perdón y actuamos en consecuencia”, ha dicho tras la destitución de un segundo cargo en La Moncloa, Antonio Hernández, que fue la mano derecha de Salazar, por haber supuestamente encubierto al que fuera hombre de confianza del presidente.

Antes de que hablara Sánchez, Pilar Alegría, la portavoz del Gobierno, había contestado a varias preguntas sobre este asunto desde la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros y especialmente por su reunión con Salazar hace pocas semanas, cuando aún no se conocía el detalle de las denuncias pero sí que el ex alto cargo de La Moncloa y el PSOE había sido apartado por ellas en julio. “Fue un encuentro con una persona que conozco hace tiempo, pero ese encuentro no se tenía que haber producido, fue un error”, admitió Alegría, que ha sufrido muchas críticas por esa fotografía.