Un niño herido, víctima del terremoto, se sienta junto a agentes de seguridad en Kunar. EFE/EPA/Samiullah Popal

Asadabad (Afganistán), 4 sep (EFE).- Afganistán entra este jueves en el cuarto día tras el devastador terremoto con las esperanzas de encontrar más supervivientes bajo los escombros prácticamente desvanecidas, lo que convierte la llegada de ayuda humanitaria en la prioridad para miles de personas que lo han perdido todo.

Con el último balance oficial estancado en 1.457 muertos y 3.394 heridos, la operación en las remotas montañas del este del país se ha convertido en una de recuperación de cuerpos y, sobre todo, de asistencia a los vivos.

La principal causa de la elevada mortalidad, según explican a EFE los propios supervivientes, es una combinación letal de geografía y pobreza.

Las casas, construidas en los valles con madera, piedra y barro, no pudieron soportar las fuertes sacudidas. «Aquí las casas se construyen al pie y en medio de las montañas porque no hay terreno llano. Cuando el terremoto golpeó, las rocas cayeron sobre ellas y sobre las carreteras, causando una gran destrucción y víctimas», explicó a EFE Abdul Wudood, un anciano de la comunidad.