A Javier Milei debe haberle quedado claro que estaba en territorio hostil. El cierre de campaña por las elecciones legislativas en la poderosa provincia de Buenos Aires, bastión electoral del peronismo, fue ante un público sin emoción que no llegó a ocupar siquiera la mitad de la cancha de fútbol del club Villa Ángela, ubicado en Moreno, 20 kilómetros al oeste de la Casa Rosada. Milei cumplió con la escenografía habitual, pero apenas pudo encender a su gente: subió al escenario al grito de “soy el león”, arengó, se agitó, insultó y, sobre todo, exhortó a los suyos a que “vayan a votar” este domingo para enterrar, de una vez y para siempre, al kirchnerismo que gobierna el distrito.

El presidente defendió además a su hermana Karina, envuelta desde hace dos semanas en denuncias de corrupción surgidas desde dentro del mismo Gobierno, gracias a la filtración del audio de un ex alto funcionario que se quejaba de los sobornos cobrados en la compra de medicamentos para discapacitados. “Es víctima de operetas e injurias”, dijo, “imagínense como deben estar las cosas en la provincia de Buenos Aires, que se metieron con mi hermana. El domingo les vamos a pintar la provincia de violeta”, el color de La Libertad Avanza, su partido.